27 de Mayo 2026 por Daniel Jorge

Ecos De Oriente entre bastidores

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Cuando publico un libro que nunca antes ha sido traducido al español o escribo un artículo sobre la ruta de algún explorador por el Asia Central del siglo XIX, lo que llega al lector es el resultado de un proceso que, visto desde fuera, puede parecer opaco. ¿Cómo se construye un libro de Sven Hedin o Aurel Stein? ¿De dónde salen los mapas? ¿Cómo acaba todo eso convertido en una cubierta, en un PDF, en una entrada del blog?

Varios lectores me han preguntado por ello a lo largo del tiempo. Este interés es el que me ha decidido abrirle las puertas al taller de Ecos de Oriente.

En este artículo no encontrarás una lista de herramientas de lujo. Ecos de Oriente funciona con un presupuesto ajustado y, en la medida de lo posible, con software de código abierto. Lo que espero demostrar es que eso no es una limitación, sino una forma de trabajar que obliga a entender bien cada paso del proceso. Al final, lo que da forma a un libro no es el software, sino las decisiones que se toman con él.

Edición de Texto

Todo empieza con un texto en inglés. La gran mayoría de los libros que publica Ecos de Oriente proceden de Archive.org, una biblioteca digital que alberga miles de obras convertidas en dominio público tras la expiración de sus derechos de autor. Es un recurso extraordinario y, sobre todo, gratuito. Cada año dono una suma a la causa de Archive.org, pues creo profundamente en su causa de conservar el conocimiento para su acceso de modo gratuito para presentes y futuras generaciones.

Una vez tengo el texto en formato digital, el siguiente paso es la traducción. Uso DeepL como punto de partida, pero el resultado de DeepL no es, ni de lejos, el texto final. Lo trato como un borrador de trabajo más arduo que sigue después. Leo el original en inglés y la traducción en español en paralelo, y voy interviniendo a lo largo de todo el texto, corrigiendo y, a veces, recuperando el tono del autor original. Es un proceso lento, pero necesario. Una traducción automática sin revisar simplemente no está a la altura de cualquier proyecto editorial, por pequeño que sea.

Para la depuración del texto trabajo con LanguageTool. Esta es una herramienta que va un poco más allá de las correcciones automáticas de gramática y ortografía. Me ayuda, por ejemplo, con las comillas latinas, los signos de puntuación y un glosario personalizado que garantiza la coherencia del vocabulario a lo largo del libro.

También cuento con una biblioteca modesta de títulos originales (en su mayoría de Sven Hedin) que utilizo para apoyarme tanto en la traducción como en la confección de mapas (hablo de este paso con más detalle más adelante).

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Mi escritorio de trabajo

El mayor desafío aparece con los términos nativos (palabras en mongol, tibetano, chino o ruso) para los que a veces no existe traducción al español o cuyo significado exacto es difícil de averiguar. Mi primer recurso es siempre la búsqueda en Google usando operadores avanzados: comillas para frases exactas, AND y OR para combinar términos. Cuando eso no es suficiente, recurro a un modelo de lenguaje de inteligencia artificial como apoyo puntual. Lo mismo ocurre con la transcripción de Wade-Giles a Pinyin, una tarea que antes resolvía con tablas de conversión y que hoy agilizo considerablemente con esta misma ayuda.

Respecto al último punto, uno de las últimas tareas de este tipo tuvo que ver con mi traducción del texto de Historia de la Expedición en Asia: Volumen 1. Un párrafo del texto decía lo siguiente:

Bajo una chimenea cuadrada ardía un fuego en su tolok de hierro.

Después de una mañana infructuosa tratando de resolver de qué se trataba el tolok mencionado por Hedin, recurrí a una de estas herramientas de inteligencia artificial. Usando una funcionalidad de “investigación profunda” (deep research), le pedí al modelo que investigase la etimología de la palabra tolok, esta fue mi instrucción:

I need to find out the etymology of a Mongol term (I believe), tolok. I found it in Sven Hedin’s History of the Asian Expedition 1927-1935. It is in the following context: Bajo una chimenea cuadrada ardía un fuego en su tolok de hierro. From the sentence you may infer it is an iron stove, but I need to find the exact word and not the corruption, as “tolok” means something else in Mongol. What can you find out?

Un consejo que puedo ofrecer aquí es usar diferentes idiomas en las tareas que le pidamos al modelo de inteligencia artificial que utilicemos. Los modelos han sido entrenando usando textos en lenguajes específicos y sus respuestas se basan en ese contenido. En mi caso, hay mucha más información disponible sobre Asia Central en inglés que en español, por eso siempre uso primero el inglés (cuando no el ruso o el sueco, cuando se trata de Sven Hedin por ejemplo).

Tras esperar un minuto, el modelo respondió con la respuesta que buscaba (y lo que es mejor, su referencia para poder yo asegurarme de si era cierto o no):

EXCELLENT! I found it! The word you’re looking for is “tulga” (Mongolian: тулга). “Tulga” is the Mongolian word for the hearth or cooking stand/fireplace that sits at the center of a traditional ger (yurt). In Mongolian names, “tulga” specifically means “cooking stand”, and it refers to the central stove fireplace that is considered the most sacred and essential feature of the dwelling.

En el pasado, llegar a tal conclusión me hubiera costado una o dos semanas de búsqueda. Me pareció que es un ejemplo que ilustra a la perfección como este tipo de herramientas facilitarán el trabajo a muchos profesionales. Sé que el tema de la inteligencia artificial es controvertido en algunos ámbitos, pero con este ejemplo espero por lo menos mostrar como puede ayudar a un proyecto como el mío.

Después de crear el borrador del texto, tras superar la revisión ortotipográfica y de estilo, el siguiente paso es maquetar el texto. Para este paso uso el paquete de software LibreOffice Writer, un procesador de textos que me permite integrar LanguageTool y tiene todo lo que necesito para crear un archivo maquetado en formato PDF listo para mandar a la imprenta. Para simplificar el proceso de edición, sólo utilizo dos dimensiones en Ecos de Oriente: uno para la encuadernación en cartoné y otro para rústica (tapa blanda).

Diseño de Cubierta y Contracubierta

Para el diseño de cubiertas uso Canva, en su versión de pago, junto con Gimp, otro paquete de software libre. Canva es una herramienta accesible que no requiere los conocimientos técnicos de un software de diseño profesional, pero que da resultados más que dignos si uno sabe lo que busca. Pero esto a veces lleva tiempo. No es raro que llegue a crear hasta doce versiones distintas de una cubierta antes de quedarme con la definitiva. Por coherencia editorial quizás todos mis títulos debieran llevar un lenguaje de diseño idéntico, aunque a veces prefiero hacer algo distinto si tengo alguna idea nueva.

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En cuanto a la inspiración, evito deliberadamente fijarme en cubiertas de otros libros o editoriales por una cuestión de derechos de autor. Sin embargo, las ideas siempre acaban llegando. En una ocasión, el diseño de una cubierta nació de observar el logo de una inmobiliaria. Sí, una inmobiliaria. La composición tipográfica era interesante, el equilibrio de formas y color funcionaba, y el cerebro hizo el resto. La inspiración, como los exploradores del siglo XIX, no siempre llega por el camino esperado.

El diseño inicial ocurre en Canva, y este lo exporto como una imagen. El archivo PDF que tengo que enviar a la imprenta se basa en una plantilla creado por ésta misma. Simplemente monto la imagen exportada de Canva sobre la plantilla de la imprenta y este es el archivo final que conforma la cubierta y contracubierta. Gimp es una alternativa fantástica al Adobe Photoshop.

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Canva también me resuelve el material de marketing: dosieres de prensa, fichas de libro, los Book Trailers de Youtube y cabeceras del blog.

Confección de mapas

La confección de mapas es quizás la parte más laboriosa de todo el proceso, y también la más satisfactoria. Mientras traduzco el libro voy tomando nota de todos los topónimos que aparecen (ciudades, montañas, ríos, pasos de montaña) y los voy ubicando con la ayuda de ArcGIS Map Viewer, la herramienta sobre la que construyo cada mapa, y Google Earth.

Para los topónimos habituales, Google Earth o Baidu Maps suelen ser suficientes. Pero los libros de Ecos de Oriente están llenos de lugares que los mapas modernos han rebautizado, desplazado o simplemente olvidado. Para esos casos recurro a recursos más especializados: GeoNames como base de datos geográfica de referencia, la colección de mapas históricos de David Rumsey, scans de cartografía antigua en Wikimedia Commons (donde se pueden encontrar los mapas de Sven Hedin, Kozlov o Aurel Stein) y MapCarta. A veces la ubicación correcta solo aparece cotejando varias fuentes.

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Difícil de apreciar. Una muestra de todas las notas que tomé en Google Earth sobre la ruta de Piotr Kozlov en su viaje de Mongolia hacia Amdo para el libro Mongolia, Amdo y la ciudad muerta de Khara-Khoto

Un ejemplo que ilustra bien este proceso es la montaña de Khongkhor-obo, hoy conocida como Hongge’er Aobao. Para confirmar su ubicación tuve que contrastar una fotografía original del libro de Folke Bergman con una imagen satelital en relieve de Google Earth, comparando el perfil de la montaña en ambas imágenes hasta encontrar la coincidencia. Es trabajo de detective cartográfico, pero el resultado justifica el esfuerzo.

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Comparativa de la fotografía de Khongkhor Obo por Folke Bergman en 1928 (imagen superior) y la captura de pantalla de la imagen satelital en relieve (parte inferior)

Una vez completado el mapa en Map Viewer, lo exporto como archivo PNG que luego importo en Canva, donde añado los topónimos y la leyenda. El mapa que el lector encuentra en el libro es el resultado de todas esas fases.

El Blog y la Página Web

La web de Ecos de Oriente está construida con Hugo, un generador de sitios web estáticos, y desplegada a través de Netlify. Para quien no esté familiarizado con estos términos, la idea es sencilla: en lugar de depender de un gestor de contenidos como WordPress, con su servidor, su base de datos y sus actualizaciones constantes, la web es un conjunto de archivos estáticos que se sirven directamente al visitante. El resultado es una web rápida, segura y con un coste de alojamiento de cero euros.

Las entradas del blog las escribo directamente en Visual Studio Code, el mismo editor que uso para gestionar el código de la web. Es una herramienta de desarrollo, no un procesador de texto, pero para escribir en Markdown es más que suficiente.

Para los pagos de los pedidos en esta página utilizo Stripe, y para los formularios de contacto, Formspree. Ninguna de estas herramientas requiere un servidor propio ni una base de datos. La web no tiene back-end explícito, pero funciona como una editorial completa. Es quizás el ejemplo más claro de la filosofía que recorre todo este artículo: como montar una editorial con el coste mínimo.

En cuanto al contenido del blog, yo siempre he visto mi rol como divulgador. Hay una cantidad enorme de material sobre exploradores y expediciones en Asia Central que existe en inglés pero no en español. Muchos artículos del blog nacen precisamente de cubrir ese vacío, tomando como punto de partida fuentes como Wikipedia o los fondos de Archive.org, de donde también extraigo fotografías de época. La inspiración para los temas viene a menudo de los propios libros que traduzco: Hedin, Stein y Kozlov hacen referencia continua a otros exploradores contemporáneos, y esas menciones van a parar a un documento de texto que uso como archivo de ideas para futuros artículos. El material de edición alimenta el blog, y el blog refleja la profundidad de la investigación. Quizá uno de los ejemplos más recientes sea mi serie de artículos monográfico sobre la Expedición Sino-Sueca.

Mapas Interactivos: donde el pasado se encuentra con el presente

El mapa estático que acompaña a cada libro es una instantánea histórica. Pero hay contenido adicional que me permite ir más lejos, hablo de los mapas interactivos que construyo con la herramienta ArcGIS Story Maps.

Mientras traduzco voy tomando notas no sólo de topónimos, sino de todo aquello que me parece relevante para un lector curioso: grupos étnicos descritos en el texto, yacimientos arqueológicos, monasterios, rutas de caravanas, sitios de interés geográfico o etnográfico. Todo ese material acaba convirtiéndose en un mapa interactivo que acompaña al libro como contenido complementario, y que reutiliza el mismo mapa base construido en ArcGIS Map Viewer.

La filosofía detrás de estos mapas es profundizar en los aspectos que creo que interesan a los lectores de Ecos de Oriente (muchos de ellos historiadores, antropólogos o simplemente apasionados por los viajes y la etnografía) y tender un puente entre el pasado y el presente. Las preguntas que me suelo hacer cuando trabajo con estos textos es, cuando un explorador describe una región, ¿cómo es hoy? ¿Sigue en pie aquel monasterio budista que Kozlov visitó en 1900? ¿Puede el lector planear un viaje a esos mismos lugares hoy día?

A veces la respuesta me sorprende. Hay monasterios que aparecen en las notas de un explorador del siglo XIX y que siguen en pie hoy, prácticamente igual que entonces. Ese momento en el que contrasto una descripción de hace más de cien años con la realidad actual es, para mí, uno de los más fascinantes de todo el proceso. Y es lo que intento trasladar al lector a través de estos mapas.

Conclusión

La idea que recorre todo este artículo es que un libro bien hecho no requiere grandes presupuestos ni herramientas caras. Requiere criterio, método y, sobre todo, pasión por el material que se trabaja. Las herramientas descritas aquí (la mayoría gratuitas o de coste mínimo) son simplemente el andamiaje. Lo que sostiene Ecos de Oriente es otra cosa: mi pasión por divulgar un tipo de literatura que, a mi modo de ver, no está lo suficientemente representada en mi lengua materna.

Lo que me parece más interesante de este proceso, visto en conjunto, es que todo forma un círculo: la investigación para traducir un libro genera material para el blog, el blog profundiza en los temas del libro, y los mapas interactivos añaden una capa que conecta ese material con el presente. No son piezas separadas sino partes de un mismo proyecto.

En un próximo artículo hablaré de cómo funciona el modelo de distribución de Ecos de Oriente y por qué la impresión bajo demanda ha hecho posible publicar sin inventario ni grandes inversiones iniciales.

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